Strike 3: La masacre opacó el susto
Rudy Reyes estuvo inmenso
Cuba dejó todo su gasto ofensivo para el quinto episodio, pero ello le bastó para garantizar el éxito sobre China Taipei en la final del Desafío Mundial de Béisbol, que tuvo como sede a la ciudad canadiense de Prince George.
El score final de 10×5 crea la falsa ilusión de que los antillanos tuvieron un camino de rosas para anotarse la victoria. Sin embargo, la verdad es que el equipo tuvo que venir de abajo -bien abajo- para superar a su verdugo de las últimas semanas.
Hasta donde yo sé, Vladimir García y Norge Luis Vera estaban aptos para asumir la Rawlings y el montículo. Pero el mando cubano, en una decisión imprevisible, optó por insistir con Miguel Alfredo González, incapaz de dominar a los asiáticos dos días antes. Y la osadía costó cara, pues el artemiseño volvió a explotar ruidosamente, esta vez en el segundo inning.
De manera que el choque se puso 4×0, y dio la sensación de que, una vez más, perderíamos “el bueno” en un evento extrafronteras, toda vez que el jovenzuelo Lin Kuo Chun amarró corto a la tanda criolla durante las primeras cuatro entradas.
Por fortuna, la furia cubana se desató en el quinto, cuando tocó abrir tanda a los dos jugadores que más destacaron en la justa. Yuliesky recibió base por bolas, y a seguidas Rudy Reyes puso a volar la esférica hasta la estratosfera.
Ahí se formó el tsunami. Pestano entró en circulación a través de un error en los jardines, Borroto fue golpeado por un lanzamiento, y los ángulos se congestionaron con el boleto a Leyva. El pitcher sustituto salió de Olivera con fly de sacrificio, pero transfirió a Cepeda y abandonó el volcán de los martirios.
Ya con el marcador empatado, Despaigne falló en rolling a tercera que sirvió para forzar en home, mas Abreu sonó un doblete que trajo a todo el mundo, y él mismo anotó posteriormente con un nuevo tubey rubricado por Yuliesky.
Inspirado, desconocido, incontenible, Rudy pegó un hit impulsor que aportó la novena carrera, y después hubo base a Pestano y un nuevo pelotazo en la anatomía de Borroto. Entonces Leyva se apuntó un sencillo que dejó en diez carreras la orgía ofensiva de la escuadra, pues Olivera cedió el tercer out por la vía del ponchete.
La historia estaba escrita. Poco más sonarían los maderos cubanos en el choque, pero tampoco harían fiesta los rivales, amordazados por el zurdo Norberto González durante más de siete innings.
Para dolor de la legión anti-Gourriel, el muchacho fue el mejor pelotero del torneo. Y por mucho, pues según las estadísticas del sitio oficial, lideró en average (.519), hits (14), dobles (4), y estuvo a un paso de agenciarse también la vanguardia en jonrones (dio 4) e impulsadas (9). Al parecer, le asienta el sexto turno.
Por mi parte, sigo teniendo la impresión de que es improcedente y estéril asistir a estos eventos de tan bajo perfil con las figuras estelares del país. Más provechoso nos sería, por ejemplo, un dual meet con la propia China Taipei, que un certamen donde debemos enfrentar a oponentes como Bahamas, los Tigres (¿Gatos?) de Beijing, o un inhábil elenco de la Toshiba japonesa.
Es mi opinión muy personal.
ASÍ BATEÓ CUBA
Leyva (3-1, anotada, impulsada), Olivera (3-0, impulsada), Cepeda (4-1, anotada), Despaigne (4-1, anotada), Abreu (4-2, doble, anotada, tres impulsadas), Gourriel (3-2, doble, dos anotadas, impulsada), Reyes (4-3, jonrón, dos anotadas, tres impulsadas, base robada), Pestano (3-0, dos anotadas) y Borroto (2-0).
Y ASÍ LANZÓ
M. A. González (1.2 innings, cuatro hits, cuatro carreras, dos ponches, una base por bolas). N. González (7.1 innings, cinco hits, una carrera, cuatro ponches, una base por bolas).
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