Santiago de Cuba, dic 28.- Para Daniel Ferránt, director general de la Empresa de Cítricos América Libre, del municipio santiaguero de Contramaestre, la unificación resultaba inevitable para frenar la descapitalización de la base productiva y los problemas que derivaban de una industria sin materia prima para procesar. Una de las más modernas y eficientes industrias del Ministerio de la Agricultura (MINAGRI) estaba subutilizada y sus obreros laboraban de 90 a 100 días como promedio al año, el resto era tiempo muerto. "Una situación comprometida presentaba la rama agrícola, cuya producción decreció en menos de un decenio de 51 000 toneladas de cítricos a solo 5 800. Ello y la reducción de sus áreas de 10 000 hectáreas a solo 2 600, apuntaban hacia la liquidación.
"Las circunstancias obligaron a evaluar las estrategias adoptadas como una de las cuestiones más complejas que en el orden político, financiero y laboral afrontó nuestro colectivo.
"En el lapso de dos años desarrollamos uno de los programas más coherentes y prometedores del sector agrario santiaguero para apoyar el rendimiento laboral, la diversificación de la producción de alimentos y el perfeccionamiento de esquemas que generan ingresos en divisas y conciben el ahorro de las mismas".
Los obreros hacen su propia historia
Para Rolando Maldonado, secretario del buró sindical, la tarea fue titánica: Crear una nueva línea para procesar frutas y vegetales con equipos recuperados.
Intensas y agotadoras jornadas de trabajo voluntario se constataron en todos los frentes, comenta. El reajuste de las calderas, el análisis del balance energético y lograr un diseño que permitiera aprovechar el laboratorio, el frigorífico y otros equipos de la tecnología instalada centraron el trabajo.
"Nuestras innovaciones fueron muy útiles. El resultado de tanto esfuerzo, reconfortante: se acabaron los trabajadores cíclicos e interruptos, y generamos 100 nuevos empleos".
Raúl Fonseca, secretario del Comité del Partido, asegura que desde las montañas del Tercer Frente, los yacimientos mineros de Moa, las industrias alimentarias de Holguín y Santiago de Cuba, los combinados citrícolas de Ceballos y Jagüey Grande, y otras plantas desactivadas, transportaron piezas y componentes que estaban en desuso, pero que conservaban su capacidad productiva.
Augusto Romeo recuerda: En Contramaestre recogimos hasta la última viga. Retorcidos y deteriorados llegaron muchos equipos, que gracias al tesón de nuestros operarios —devenidos torneros, soldadores y diseñadores— han sido incorporados a la vida útil.
Con equipos recuperados concluimos el montaje e iniciamos la etapa de puesta en marcha de una fábrica de helados capaz de procesar 300 galones diarios. En breve terminaremos una embotelladora y una enlatadora que diversificarán las ofertas, elevarán nuestra capacidad de producción y tendrán un impacto positivo en la durabilidad de los productos en conserva, explica.
Industria redimensionada y los frutos de la tierra
Lo que inició como alternativa al tema de la productividad y la subutilización de la capacidad tecnológica, ha servido como solución de grandes proporciones para la industria, en su empeño de sustituir la importación de alimentos que pueden ser producidos eficientemente en el país.
De seis productos que conformaban su oferta, hoy son 45 los que comercializan. Ahora aprovechan con éxito las hortalizas, frutas y vegetales que se perdían en campos y montañas. Con la línea confeccionada por los trabajadores han obtenido 300 toneladas de puré y pasta de tomate, 1 174 toneladas de pulpas, 90 000 barras de conserva y potes de cremas, 780 toneladas de mermeladas y 48 000 litros de néctares y jugos tropicales.
Iniciaron la venta de maíz molido y yuca congelada con gran aceptación en la gastronomía y la industria alimentaria.
Al cierre del 2010 logran ingresos superiores a los 20 millones y aportan 37 000 toneladas de productos agrícolas. Con el subproducto de la industria, contribuyen a la ceba de 750 toros.
Además, garantizan la entrega de leche fresca a 2 500 niños y 750 dietas médicas, cifra con la que cubren nueve Consejos Populares de Contramaestre, y ahorran 100 toneladas de leche en polvo importada.
Extendiendo los buenos ejemplos
Para los trabajadores citrícolas de Contramaestre, el perfeccionamiento es un método de trabajo y no una fuente de obtener fáciles y rápidos ingresos. Ellos confirman que la empresa socialista tiene que ser eficiente cumpliendo los planes y eliminando los gastos sin respaldo productivo.
Algunos imaginaron que la empresa y el combinado no tendrían otra alternativa que liquidar sus finanzas y hacer un cierre forzoso de sus operaciones; sin embargo, el análisis consciente y el aporte de los trabajadores revelaron que la solución transita por explotar las reservas de eficiencia y racionalidad. |
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